El «Capitán de América»

En esta columna tratamos humildemente de recordar y homenajear a los ídolos de nuestro amado club, hoy será el turno del jugador qué ganó más veces la Copa Libertadores con el mismo club, un nombre que es sinónimo de mística copera y el solo hecho de citarlo nos remonta a los años más gloriosos de la rica historia de Independiente. Hoy cumple años Ricardo Elbio Pavoni, «El Chivo».

El gran Elbio «Chivo» Pavoni

El 8 de julio de 1943 nacía en Montevideo, Uruguay, Ricardo Elbio Pavoni, quién sin duda alguna sería el mejor tres de la historia de Independiente. A principios de 1965, antes de disputarse las semifinales de la Copa Libertadores ante Boca Jrs, los dirigentes «Rojos» deciden reforzar el puesto dónde había brillado Tomás Rolan, a quién las lesiones lo tenían a mal traer, por tal motivo cruzaron a la otra orilla para observar a algún jugador. Fueron al parque Rodó, dónde jugaba un lateral izquierdo flaco y muy aguerrido qué defendía los colores de Defensor Sporting, era simplemente el «Chivo». Tras iniciar gestiones para su traspaso hacia Avellaneda, los dirigentes uruguayos permanecían intransigentes en la negociación, hasta el punto en que el mismo jugador amenazó con retirarse del futbol si no le permitían seguir su carrera deportiva en Independiente, recién ahí se pudo torcer el brazo de los dirigentes y que sea posible su transferencia. Sin haber jugado un solo minuto ya había demostrado que con solo 21 años, su personalidad encajaría a la perfección en un equipo en el que no se escatimaba el esfuerzo hasta la última pelota de cada partido, de local o visitante, en pos de la victoria.

Su debut en su anhelado Independiente se produjo el 24 de marzo de 1965, en cancha de River Plate, por la primera de las semifinales ante Boca Jrs, por la Copa Libertadores de ese año, esa tarde independiente ganó por 2 a 0 con goles de Osvaldo Mura y Mario Rodríguez y el equipo dirigido por don Manuel Giúdice formó con: Miguel A. Santoro; Roberto Ferreiro, Rubén M. Navarro, Juan C. Guzmán, Ricardo E. Pavoni; Osvaldo Mura, David Acevedo, Mario Rodríguez; Raúl E. Bernao, Roque Avallay, Raúl Savoy. En ese primer partido, nuestro querido «Chivo», evitaría el primero del sinfín de goles qué evitó durante los doce años en que defendió la casaca «Roja» de toda su vida. Un disparo del «Tanque» Rojas al ángulo qué nada pudo hacer Santoro y tenía destino de gol, el debutante Pavoni se estira, cerca de la línea de meta, y con un manotazo desvía el disparo. Luego el penal ejecutado por el «Beto» Menéndez sería contenido por Santoro, defendida hasta el límite esa diferencia de dos goles en el marcador, qué le daría a la postre la clasificación a la final contra Peñarol. Si bien no puede jugar los partidos finales, su aporte fué vital para la conquista de la segunda Copa Libertadores para Independiente, que sería la primera para él.

En 1967 logra dar su primera vuelta olímpica en «La Visera», cuando se consagra campeón del Torneo Nacional bajo la dirección técnica de Oswaldo Brandao, con un equipo avasallador que convierte 43 goles en 15 partidos, con una formación base conformada por: Santoro; Monges, Pavoni; Ferreiro, Pastoriza, Acevedo; Bernao, Mura, Artime, Yazalde, Tarabini.

La Copa Libertadores, al igual que en 1966, le fue esquiva. Sin lugar a dudas para un jugador con sus características, sentía que esa competición estaba hecha a su medida. Todavía no era «su» momento de mostrarle a toda América el derroche de coraje para empujar y comandar al «Rojo» a la victoria, para que sea bautizado para siempre cómo el «Rey de Copas».

Finalizaban los años 60, década en la que se habían conseguido las primeras dos copas Libertadores, y comienzan a culminar las carreras deportivas de muchos de los protagonistas de esas gestas.

Llegan la nueva década y con ella un nuevo título, en Torneo Metropolitano de 1970, qué en su formación base solo habría tres sobrevivientes del equipo que había conseguido la segunda Copa Libertadores, tan solo «Pepé» Santoro, el «Chivo» Pavoni y el «Loco» Bernao. Del equipo campeón Nacional de 1967 todavía estaban Idalino Monges, el «Pato» Pastoriza, «Chirola» Yazalde y el «Conejo» Tarabini. La sangre nueva venía de la mano de Eduardo Comisso, Alejandro Semenewicz, Miguel Ángel Raimondo y Eduardo Maglioni.

En 1971, vuelve a la Copa sin fortuna, per vuelve a consagrarse a nivel nacional con la obtención del Torneo Metropolitano, y con ello, el derecho a volver a intentar la preciada conquista continental. En ese año llegan dos marcadores centrales al equipo titular, Francisco Sá y Miguel Ángel López, se afianza una defensa, junto a Eduardo Comisso y Pavoni en los laterales, que sería baluarte de lo que vendrá. La delantera también cambiaría, Agustín, el «Mencho», Balbuena por la punta derecha, Dante, el «Tano»,Mírcoli por la izquierda, o donde tenga que aportar, y Miguel Ángel Giachello.

En 1972 el «Chivo», con un equipo a su medida y de la mano de Pedro Dellacha, irá en busca de la conquista de América. Desde este momento, con él como estandarte, llevaría al club a sus años más dorados de la historia, ganando «todo» lo que se le pusiera enfrente.

Comienza un lustro único e insuperable para cualquier equipo de América. Él desde la punta izquierda de la defensa, les muestra a con su bravura a los contrarios, que para derrotar su sueño de conquistar América, deberían luchar contra once hombres dispuestos a dejar hasta la última gota de sudor. Medellín, Santa Fé (Colombia) y la ciudad de Rosario fueron los primeros testigos en ver qué ese equipo tenía un hambre voraz de campeonar. En semifinales, Guayaquil y San Pablo, también sucumbieron. Y llegaría, por fin la final, en Lima, contra Universitario, un equipo con al menos cinco jugadores de la selección peruana. Empate en cero de visitante y dos por cero en «La Visera», con goles de Eduardo Maglioni, le darían la tercera Copa Libertadores a las vitrinas de la Av. Mitre 470.

Meses después el intento de conseguir por primera vez la Copa Intercontinental no tuvo éxito. El Ajax de Cruiff, en esos tiempos era imbatible con su fútbol total. Cómo ganador por naturaleza, ese sería el próximo objetivo. Mientras tanto se despide el «Pato» Pastoriza y el «Tano» Mírcolli, surge la sangre nueva de la mano de Rubén Galván, Ricardo Daniel Bertoni y Ricardo Enrique Bochini, jóvenes que crecieron escuchando las epopeyas de los sesentas y que serían dirigidos en el vestuario por Santoro y Pavoni.

Llega 1973 y el último campeón debe refrendar el título, «El Campín» de Bogotá lo recibe para enfrentar a Millonarios, así como «El Gasómetro» para enfrentar a San Lorenzo. Se logra dejar en el camino a dos rivales de envergadura y lo espera una final durísima, el rival sería el Colo Colo de Chile. Son tres partidos muy duros, en los que el rival apeló a todo los medios extra futbolisticos a su alcance, llevando el evento a una cuestión de estado donde se mezclan el patriotismo y el deporte. En esas circunstancias el «Chivo» demuestra ser el más uruguayo de todos, dejando todo lo que uno aspira cuando se habla de las características de los jugadores charrúas. Un empate en «La Visera», otro en Santiago de Chile, dónde se sufrió todo tipo de adversidades, y la definición en el Estadio Centenario, cuando luego de empatar en uno, en tiempo suplementario con un gol de Giachello por fin doblega al equipo chileno. Era la cuarta Copa Libertadores y la tercera del «Chivo».

Meses después conquista la primera Copa Interamericana ante Deportivo Olimpia de Honduras, mientras esperaba la oportunidad de sacarse la espina de ganar la Copa Intercontinental, algo que nunca habían podido conseguir, la década anterior Internazionale de Milán fue el verdugo y luego las finales contra Ajax habían sido un obstáculo impasable.

El miércoles 28 de noviembre de 1973, en el Estadio Olímpico de Roma, ante Juventus fue la tercera oportunidad del «Chivo», y no la desaprovechó, a los 35 minutos del segundo tiempo Bochini, tras una pared con Bertoni, doblega a Dino Zoff, la defensa «Roja» era un bastión inexpugnable para los italianos, no pudieron batir a Santoro ni siquiera a comienzos del segundo tiempo cuando desviaron un penal. Los minutos finales fueron para qué junto a sus compañeros hagan una demostración de güapeza ante un rival qué era la base de la selección italiana. Independiente consigue su primer Copa Intercontinental, Santoro, el capitán designado, y el «Chivo», el capitán por naturaleza, consiguen el desafío de salir «Campeón» de todo lo que jugaron. En ese 1973 logran algo único, ganar las tres copas internacionales, Libertadores, Interamericana e Intercontinental. Con lo que «Pepé» se despide y queda el «Capitán de América» para seguir con la cosecha de copas y más copas.

El hambre de triunfo del Capitán no tiene límites. Conquista la quinta Copa Libertadores en tres finales ante San Pablo, con tercer partido en la misma Santiago de Chile tan hostil del año anterior. Su gol de penal a los 27 minutos del primer tiempo, y la contención del penal ejecutado por Ze Sergio por parte de Carlos Gay a los 27 minutos del segundo tiempo, son vitales para una nueva obtención del mayor título continental. Era la quinta, la demostración de un ciclo sin igual. Ese mismo año repite la Copa Interamericana ante Deportivo Municipal de Honduras.

En 1975, tras pasar unas semifinales para el infarto, con la obligación de vencer por tres goles a Cruzeiro incluido, llega a la final. El rival sería Unión Española de Chile. Una derrota en Santiago de Chile, revancha y victoria en Avellaneda y nuevamente tercer partido. El testigo de una nueva consagración, con Arsenio Erico en las tribunas, fue el Estadio Defensores del Chaco de Paraguay, la victoria por 2 a 0, con goles de Ruiz Moreno y Bertoni, le darían la sexta Copa Libertadores al club, la cuarta consecutiva, y la quinta al Capitán. Ese mismo año lograría la tercera Copa Interamericana consecutiva ante Atlético Español de México.

Corría 1976, y el retiro del futbol era algo que le rondaba en su cabeza, cuando da la última imagen de fidelidad ante «su» Independiente de toda la vida, cuando desiste de la propuesta de pasar a Boca Jrs para terminar su carrera.

Luego de estar 12 años en el club y conseguir 12 títulos: Nacional 1967, Metropolitano 1970 y 1971, Copa Libertadores de América 1965, 1972, 1973, 1974 y 1975, Copa Interamericana 1973, 1974 y 1975 y Copa Intercontinental 1973, de defender y honrar la camiseta «Roja» en 495 oportunidades y convertir 63 goles, el primero de diciembre de 1976, en la victoria ante Quilmes por 4 a 1, jugado en su casa, cita en Alsina y Cordero (actualmente Bochini), el «Capitán de América» dijo adiós. Luego, cómo no podía ser de otra manera, estuvo siempre presente para el momento en el que se lo necesite, dirigiendo a los equipos de primera, de tercera, captando juveniles o visitando peñas. Dónde esté Independiente siempre estará el «Chivo» Pavoni. Feliz cumpleaños al Capitán de América

Roberto Annocaro

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