Albe Fénix

(Olé) - Después de la lesión, Albertengo resurgió con seis goles en los amistosos y pelea por un lugar en el equipo.

 

Parecía un ciclo terminado. Las pocas esperanzas que perduraban en su alma comenzaban a esfumarse. Lucas Albertengo sufría una frustración tras otra ante cada partido que le tocaba disputar porque “sentía que el físico no le respondía”. Fue hace 17 días, ante Chacarita, cuando entendió que había tocado fondo. En ese momento tuvo una charla con Ariel Holan que le permitió resurgir y adquirir confianza a través de las palabras del entrenador, que le resaltó que lo necesitaba. Y la respuesta del delantero fue inmediata. Esta Albe Fénix volvió de las cenizas. En una semana convirtió seis goles: cuatro ante los suplentes de Temperley, uno al equipo alternativo de All Boys y otro en el duelo de titulares contra Quilmes.

“Hace un mes atrás me quedaba sin piernas y me costaba recuperarme”, explicó el punta surgido en Atlético Rafaela en diálogo con Muy Independiente (AM 970). Fue una descripción elocuente del momento que atravesó en el inicio del año. Se sentía en inferioridad de condiciones con respecto a los otros atacantes del plantel. Y el bajón llegó a tal punto que fue reemplazado tras 45’ muy flojos con Atlético Tucumán en Salta, en el primer amistoso oficial del ciclo Holan. Este impacto se juntó con otros vividos en los últimos 17 meses, luego de la rotura del ligamento cruzado y los meniscos en la rodilla izquierda sufrida en septiembre de 2015. Para Lucas fueron tiempos muy complejos por la prolongación de una rehabilitación que no debió superar los seis meses y a la que, encima, se le sumaron lesiones musculares. Por estas razones, sólo pudo jugar un período contra Quilmes, por la tercera fecha del torneo.

“Me costó bastante en el aspecto anímico, pero Holan me habló y pude dejarlo atrás”, detalló el Flaco que descartó ofertas de la Universidad Católica y Vélez. A partir de esa charla comenzó la resurrección. Sus cinco goles en los partidos con el Gasolero y el Albo provocaron que el técnico lo insertara entre los titulares frente al Cervecero. Bajo un esquema 4-2-4, se juntó con Gigliotti, convirtió un tanto y asistió al Puma en el 2-0 parcial. La combinación de ambos dejó muy conforme al DT, que por estas horas evalúa darle continuidad en los próximos amistosos.

Albertengo recuperó ese nivel que mostró al llegar en el verano 2015, cuando el Rojo pagó $17.500.000. Después de mucha incertidumbre, renació y recuperó el placer de disfrutar dentro de una cancha.

Fuente: Diario OLÉ