Diezviti

(Olé) - Erviti será el dueño del dorsal más codiciado, que había quedado vacante tras la partida de Cebolla Rodríguez.

 

No había muchos candidatos para heredar la emblemática camiseta que es casi un desprendimiento de la piel de Bochini. Varios intuían que la 10 podía llegar a quedar vacante. A pesar de que algunos hinchas reclamaron a través de las redes sociales que se la entregaran a Ezequiel Barco, no parecía muy lógico cargarle a un juvenil de 17 años el peso de un número que no tiene piedad con las espaldas endebles. Walter Erviti será quien porte el dorsal que es todo un sello distintivo de quienes ejercen el liderazgo futbolístico de un equipo. Cañito ya empezó a lucir el número, que fue estampado en la ropa que utiliza para entrenarse.

La decisión de otorgerle la 10 al ex Banfield parece estar amparada por las leyes del sentido común. Ariel Holan pretende que el volante ofensivo se desempeñe como el organizador de juego de su Independiente. Quiere concederle libertades para delegar en él la responsabilidad de la creación, de generar asociaciones, pergeñar, conducir y orientar cada ataque. Sin más preámbulos, lo imagina como el autor intelectual de cada maniobra ofensiva del Rojo. Será una especie de enlace a pesar de que partirá como volante interior por izquierda. La idea es que llegue a posiciones ofensivas por sorpresa con la intención de tratar de encontrar el espacio para rematar o poner una pelota de gol.

“Me gusta ocupar una posición cercana al área rival y a los delanteros para crear. Ultimamente cumplí esa función y ese es el sector en el que me siento más cómodo. Apenas llegó Julio (Falcioni) a Banfield le aclaré que quería jugar más adelante”, comentó el mediocampista, quien ya le aclaró a Holan cuál es el lugar en el que advierte que más puede rendir. No es casualidad que a los 36 años Erviti sea el portador de la 10 si se contempla el rol que le van a delegar.

Holan y Cañito se conocieron en el Taladro cuando el actual DT era ayudante de Almeyda. A partir de ese momento forjaron una amistad que obró como carnada para atraer al futbolista hacia Avellaneda. “Walter tiene mucha comprensión del juego y puede ser un buen piloto de tormenta”, expresó el entrenador. El año pasado, el equipo sintió la ausencia de un conductor. Ahora tiene un comandante con varias horas de vuelo.

Fuente: Diario OLÉ